¡Por Favor No Te Calles!

¡Por favor No Te Calles!

Habla a Pesar Del Miedo, No te Calles

En este post encontraras argumentos de peso para que por favor no te calles y hables a pesar del miedo así cómo el precio que pagaras por tu silencio.

Por favor, no te calles, cada vez que te sientas atascada, agredida, insultada, no respetada, manipulada o ignorada, no te calles. No te calles, porque cada vez que lo haces algo de ti se va atrofiando. Se va atrofiando tu orgullo como persona, tu dignidad, te vas atrofiando tú.

Te endureces para no sentir eso que estás escuchando, y cada vez que te insensibilizas para no sentir, te estás negando algo profundo. Hasta que llega un momento en el que para vivir te has acostumbrado a no sentir.

 A no satisfacer lo que necesitas: sencillamente, «ser respetada». Has de sentirte segura para poder decir lo que piensas y sientes. Segura y libre para pedir lo que necesitas y decir y hacer aquello que deseas. No lo que los demás esperan.

El precio de callarte

El precio del silencio

Por favor no te calles, que la reacción del otro no te apabulle, no te reduzca, pues esa es su forma de manipular, y cada vez que lo consigue él se hace más grande y tú más pequeña.

Más pequeña, más insensible, con menos energía y más deprimida. Literalmente, te has ido debilitando y lo peor de todo es que no estás consiguiendo nada. No habrá conflictos fuera, sin embargo, en tu interior surgirá el peor de los conflictos, no permitirte vivir tu vida como quieres y que sean otros los que decidan por ti cómo tienes que vivirla.

Pasas a ser una marioneta de aquel que te manipula.

Por favor, no te calles en lo más insignificante que para ti sea importante. Párate a darte cuenta de qué pasa en tu interior cada vez que lo haces, probablemente aprietes los dientes, contengas tu rabia para no enfadar a otros, y esto se vuelve contra ti. En forma de nerviosismo, de ansiedad, de poca energía, de falta de ilusión, de pérdida de motivación…, y cada día, sin darte cuenta, te estás valorando menos.

Porque cuando tú te callas y dices o haces lo que los demás quieren les estás dando más importancia a ellos que a ti, y este es un veneno en pequeñas dosis que vas tomando día a día.

Hay una buena noticia, y es que, si te das cuenta de que estás tomándolo y del daño que te hace, de lo que se mueve en tu interior, de tu tristeza o de tus ganas de llorar, de tu rabia y de lo que le harías con él, sea quien sea, hombre o mujer, padre o madre, jefe o jefa, hijo o hija, amante o expareja, en ese momento puedes parar y preguntarte:

¿Qué me está pasando ahora?

¿Qué estoy sintiendo?

¿Qué necesito en este momento?

¿Me estoy respetando como persona?

¿A quién estoy dando más valor, al otro o a mí?

Y otra pregunta aún más esclarecedora: ¿Qué me está guiando, el MIEDO a lo que venga, a la reacción del otro… o el AMOR? (El amor por mí misma, por lo que necesito, por lo que quiero, por lo que me fortalece…).

Después de reparar en todo esto puedes parar a respirar, a respirar profundo y tomar aire para empezar a decir a pequeñas cosas un «no», un no rotundo, y experimentar lo que se siente por dentro, cómo aflora una alegría desconocida, una energía que te llena, un alivio que te libera, un poder que te engrandece y una satisfacción y un orgullo que valen su peso en oro.

             Pasar a decir «no», a esto «no», a esto «NO»…, aquí «basta ya», para empezar a decir: «Sí», a esto «SÍ».

             Y tu dignidad irá creciendo al mismo ritmo que tu grandeza, tu satisfacción, tu creatividad, tu energía, tus ganas de vivir, de reír, de hacer cosas importantes y de tener una vida con sentido y significado, sin ese miedo que te paraliza.

¿Qué hacer y cómo hablar?

Por favor, no te calles y aprende a no atacar para no provocar lo mismo.

 Habla de lo que tú sientes y de lo que necesitas, de lo que te gustaría y de lo que no estás dispuesto a hacer o a apoyar.

 Por favor, no insultes, no etiquetes y no lances reproches para defenderte, estarás haciendo lo mismo que denuncias y así no consigues más que «más de lo mismo», y esto ya lo has experimentado, también sus efectos.

Pasarás de ser una persona manipulada a ser libre, de estar deprimida a ser alegre, de no tener energía a rebosarla, de sentirte muñeco a valorarte como nunca lo habías hecho.

De sentirte pequeña a verte grande y de ser marioneta de alguien a dirigir tu barco, a tomar tus decisiones y elegir con quién quieres estar, a qué ritmo quieres bailar, si eso es lo que te gusta.

De rumiar tu enfado a respirar amor.

Los demás tendrán que hacer su trabajo, ese a ti no te corresponde. Haciendo el tuyo, provocarás cambios y, por cierto, bastante apreciables.

Es posible que tengas que hacer «mudanza»: a otras personas, a otras costumbres, a otras formas… Ya lo irás descubriendo.

Paso a paso, poco a poco, no te calles

Poco a poco, paso a paso, por favor no te calles,  recuerda pasar del «no» a decir «sí».

Un sí grande a la vida, a lo que te rodea, a amar, a sentir, a expresar, a decir «te quiero» o «ahora necesito retirarme». Lo que «el cuerpo pida», hazle caso, es sabio. Y, por favor, escucha lo que sientes y ¡habla a pesar del miedo!

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Si en algo te ha ayudado este post y compartes te estarè eternamente agradecida. 

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 HABLA A PESAR DEL MIEDO, La Llave del Cambio

HABLA DE ESTRATEGIA, La LLave del Éxito. 

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Acerca de Lourdes La Calle

Biografía de Lourdes La Calle

Comentarios

  1. Carmen dice

    (Editar)

    Lourdes guapa, lo he leído un par de veces y volveré seguro a releerlo porque me gusta tu reflexión. Ahora bien, en la segunda lectura he cambiado mentalmente el término mujer por persona. Al hacerlo, me he dado cuenta que es aplicable a adolescente casi todo…¿Te importaría que se lo lea a mi tutoría ( 16 años) para que reflexionen?. Pienso que el acoso escolar puede estar relacionado con muchos silencios…un beso

    Responder
  2. Carmen Eugenia Pérez García dice

    (Editar)

    Es impresionante como sigilosamente te vas quedando muda, sin fuerzas, sin vida.
    Con hechos te vas , te dices sí a ti misma, te alejas y poco a poco se asoma a tus labios esa voz olvidada y en penumbras se van dibujando tus rasgos únicos y tus arrugas únicas .
    Recuperando tu esencia.

    Responder
  3. Irene Sevilla dice

    (Editar)

    Hola Lourdes,

    El cuerpo es sabio y tus palabras también. Estoy totalmente de acuerdo con lo que has escrito y lo comparto. Gracias a tu ayuda y tus consejos me has ayudado a prestar más atención a lo que pasa en mi interior cuando algo me inquieta o me preocupa.

    Un artículo muy interesante que seguro ayudará a más de uno, como a mí, a parar y reflexionar sobre lo que estamos sintiendo y su motivo.

    Cuánta razón llevabas cuando me decías que si no sacamos y arreglamos nuestras preocupaciones, no damos paso para sentir el amor y otros sentimientos. Cada día que pasa soy más consciente de esta frase e intento aplicar los ejercicios que me recomendaste. Ahora me siento mucho mejor conmigo misma y siento que soy dueña de las riendas de mi vida. Gracias a ti, Lourdes. Un abrazo fuerte.

    Responder

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3 Comentarios
  • Carmen
    Posted at 12:52h, 22 mayo Responder

    Lourdes guapa, lo he leído un par de veces y volveré seguro a releerlo porque me gusta tu reflexión. Ahora bien, en la segunda lectura he cambiado mentalmente el término mujer por persona. Al hacerlo, me he dado cuenta que es aplicable a adolescente casi todo…¿Te importaría que se lo lea a mi tutoría ( 16 años) para que reflexionen?. Pienso que el acoso escolar puede estar relacionado con muchos silencios…un beso

  • Carmen Eugenia Pérez García
    Posted at 02:26h, 23 mayo Responder

    Es impresionante como sigilosamente te vas quedando muda, sin fuerzas, sin vida.
    Con hechos te vas , te dices sí a ti misma, te alejas y poco a poco se asoma a tus labios esa voz olvidada y en penumbras se van dibujando tus rasgos únicos y tus arrugas únicas .
    Recuperando tu esencia.

  • Irene Sevilla
    Posted at 10:01h, 27 mayo Responder

    Hola Lourdes,

    El cuerpo es sabio y tus palabras también. Estoy totalmente de acuerdo con lo que has escrito y lo comparto. Gracias a tu ayuda y tus consejos me has ayudado a prestar más atención a lo que pasa en mi interior cuando algo me inquieta o me preocupa.

    Un artículo muy interesante que seguro ayudará a más de uno, como a mí, a parar y reflexionar sobre lo que estamos sintiendo y su motivo.

    Cuánta razón llevabas cuando me decías que si no sacamos y arreglamos nuestras preocupaciones, no damos paso para sentir el amor y otros sentimientos. Cada día que pasa soy más consciente de esta frase e intento aplicar los ejercicios que me recomendaste. Ahora me siento mucho mejor conmigo misma y siento que soy dueña de las riendas de mi vida. Gracias a ti, Lourdes. Un abrazo fuerte.

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