La Clave de una Buena Comunicaciòn es: Una Escucha de Calidad
Aquì encontraràs argumentos de peso para mejorar tu escucha.
Sabemos que lo que mantiene una relación y la profundidad de la misma depende de la calidad de la escucha, especialmente en las relaciones de pareja.
La mayoría de las separaciones se producen por falta de comunicaciòn. La distancia que se va forjando es cada vez màs grande y a veces cuando reparamos en ello ya es demasiado tarde.
No hay mejor regalo que le podamos hacer a alguien que escucharle.
Cuando nos sentimos escuchados nos sentimos valorados, comprendidos, tenemos la sensación de ser importantes para la otra persona.
En estos momentos es muy difícil encontrar personas que te escuchen, haz la prueba. Intenta contar algo importante para ti a una amiga, tu madre…etc. Si puedes terminar serás afortunada. Lo normal es que a las pocas frases de empezar ella te cuente “Su Película”.
Las dificultades para escuchar suelen ser recíprocas.
Decimos fulanito o menganita no me escucha. ¿Te has preguntado alguna vez qué puedes tu hacer para que ella o él te escuche? La respuesta es fácil:
Empieza por escuchar tú. Queremos que los demás se responsabilicen de algo que nosotros no hacemos.
Que significa escuchar, significa estar libre de contenidos para el otro, estar abierto a sus palabras y podemos hacerlo en diferentes niveles. Depende de la calidad de nuestra escucha podemos llegar a áreas más fecundas en nuestras relaciones.
Escuchar es aprender, sin escucha no hay aprendizaje.
Es ponernos en el lugar del otro cómo si fuéramos el mismo.
Sin una buena escucha aparecen interpretaciones diferentes a lo que el orador dio a sus palabras y así a veces una gran distancia entre lo que dije y lo que se me interpretó. Cuidar la distancia entre el sentido que tú das a tus palabras cuando hablas a lo que otros te entienden es crucial.
La responsabilidad exclusivamente es tuya. Lo que tú quieras cuidarla y entrenarla asì poder experimentar los resultados que te proporciona escuchar con todos tus sentidos.
Hay cosas que además tienes que tener en cuenta antes de hablar si quieres ser escuchada. Lo que vayas a decir procura sea del interés del otro. Si sólo piensas en lo que tú quieres o necesitas y al otro no le interesa no tardará en desconectar. Este aspecto es importante. Busca la zona de intereses dónde los dos coincidís. No hables por hablar, lo que digas que tenga cierta relevancia.
La escucha es el resultado del habla. También nuestro propósito cuando hablamos.
Escuchar es un proceso dinámico donde las palabras que tu pronuncias o las que escuchas siguen dando vueltas en tu cabeza buscando significados, dependiendo de tus creencias, tu cultura, el sonido o los gestos del otro…etc. Incluso una vez terminada la conversación siguen con nosotros las palabras pronunciadas.
Seguro te estás diciendo todo esto está muy bien, pero:
¿Qué puedo hacer yo para que esa distancia, diferencia o brecha en la interpretación de mis palabras sea lo menor posible?
Verificar: decirle a tu oyente que te repita con sus palabras qué escuchó y de esta forma te aseguras que el sentido que él dio se aproxima bastante al que tu querías. Especialmente en las conversaciones importantes. Puedes cuando escuchas preguntar a tu interlocutor si lo que entendió coincide con lo que tu expresaste.
Indagar, hacer preguntas. Te ayudan a profundizar, aclarar aspectos que no hayas entendido…etc.
Luego sabemos que existen diferencias entre nosotros y en la forma en que interpretamos la vida, los significados, etc. Pues vamos a tratar de que sabiendo que existen estas diferencias, legitimarlas, es decir al menos en un principio no situarlas en el lado del mal. Vamos a aceptar que existen y que incluso pueden aportarnos.
Si aceptamos las diferencias cómo algo que existe, a priori las juzgamos como “buenas” podremos entrar en niveles y terrenos fértiles.
Con esto quiero decir que estaremos “abiertos” a escuchar niveles más profundos en nuestra comunicación. También a que las palabras del otro puedan “transformarme”.
Niveles en la escucha:
Primer nivel: Escuchar el significado semántico de las palabras. Escuchar además el sonido de las mismas, la gestualidad de la persona, su corporalidad. Si lo que expresa es lo que manifiesta con su cuerpo o hay incoherencia.
Segundo Nivel: Escuchar que inquietudes le llevan a decirme lo que está expresando. ¿Me está pidiendo algo? ¿Me está recriminando, evaluando, se está justificando…etc.? ¿Esta preoupado o tiene miedo? Puede que nos lo diga o no, en este caso podemos preguntar.
Tercer Nivel: Este es mucho más profundo, ¿Puedo escuchar su alma? ¿Puedo escuchar lo que sus palabras no dicen?¿Cómo ha vivido esta persona? ¿Cuál ha sido su educación, sus experiencias? ¿Cuáles son sus temores, sueños, desgarros? Porque esto nos puede dar muchas pistas de por qué la persona actúa como actúa, dice lo que dice. Si reparas en este tipo de escucha es posible que puedas comprender sus conductas, su personalidad y encontrar coherentes sus comportamientos.
Cuarto Nivel: Este aún es más difícil ahora cuando lo descubres es estupendo para ti pues te hace sentirte en paz y que no aparezcan sentimientos del tipo del resentimiento. Es escuchar el “bien” en la otra persona incluso cuando quieren hacernos daño. ¡Si has leído bien! incluso cuando quieran hacerte daño.
Cuando alguien reacciona aparentemente “en contra mía” puede dar la vuelta a la tortilla.
¿Cuándo te enfadas tú o has reaccionado ante alguien queriendo hacerle daño? Porque todos hemos dicho alguna vez “Te vas a enterar”. En mi caso còmo en el de casi todos cuando me he sentido amenazada, humillada, herida, o no tenida en cuenta, cuando alguien incumplió algo que me prometió…etc. Bien pues puedo preguntarme ¿Qué responsabilidad tengo yo en el enfado de esta persona? ¿Ha habido algo que he dicho o hecho que le pueda haber hecho sentirse amenazado, no tenido en cuenta? Quizás pueda encontrar en ello algo de responsabilidad, en el tono de mis palabras, en lo que me llevo a decirlas, en algo que no tuve en cuenta o no reparé…es casi seguro que algo pueda haber contribuido a su reacción.
Cómo siempre hacernos responsables incluso de lo que nos gusta de nosotros nos hace fuertes. Nos permite al hacernos conscientes rectificar y esto es de sabios.
Si miro y escucho a las personas buscando “el bien”, escuchando “su alma”, la mía se reconforta, encuentra la paz. La paz que ansiamos todos.
Para ello necesitamos soltar creencias y expectativas y “escuchar”, estar presentes solo para el otro y aquí la comunicación se hace grande.
Estar abiertos a ella hace que podamos aprender, y estar abiertos al poder transformador que el habla tiene. Estar abierto a que las palabras del otro en mí influyan, puedan transformarme, aporten ángulos y significados diferentes a los míos propios, terrenos fecundos para mí y las personas de mi entorno. Influir en mi percepción de forma que algo cambien en lo profundo de mí.
Por supuesto siempre eta influencia tiene el límite de mi propia coherencia, de lo que para mí es adecuado, me fortalece, creo…etc. En otro caso estaría abierta a que cualquier viento me lleve.
Decirte que lo que hablas dice mucho de ti cómo persona para ello cuida tus palabras y escucha todo lo profundo que puedas, te escuches a ti, a tu cuerpo, a tus inquietudes, a tus necesidades, a tus sueños, deseos... etc., los de los demás pues de la calidad de tu escucha depende:
Tu grado de satisfacción en la vida
La efectividad de tus actuaciones
Tus relaciones personales
Cómo tú te proyectas al futuro
Tu capacidad para aprender
Una buena escucha hace que te acerques a aquello que te hace más grande y te retires de lo que te empequeñece.
Espero haberte proporcionado argumentos de peso que hagan que de aquì en adelante tu interès por escuchar con tus cinco sentidos sea una asignatura prioritaria.
Gracias por haber llegado hasta aquí.
Espero tus comentarios y sugerencias, también tus intereses o temas de los que en este momento de tu vida te apetece escuchar y aprender.
¡Un abrazo super fuerte!
3 Comentarios
David García Alcaraz
Posted at 17:52h, 13 marzoHola Lourdes.
Gracias por el artículo. Me ha gustado mucho.
Llevo mucho tiempo trabajando con personas y ayudando a parejas que no encuentran la estabilidad emocional, y siempre encuentro un mismo patrón: la falta de entrenamiento en la escucha activa.
Muchas personas creen que uno se hace presente solo cuando habla y se oye a sí mismo. Es curioso que, cuando uno escucha, hace que la otra persona se haga tan grande que al final ésta te valora más y se siente más cercana a ti. Es como que te haces más presente e importante en esa relación, entre otras cosas.
Gracias por el aporte. Muy bueno e instructivo a la vez.
Un abrazo
Martha
Posted at 15:18h, 15 septiembreExcelente artículo, nos hace reflexionar sobre la base del relacionamiento, se necesitan mínimo dos, con sus propias historias de vida que quieren ser escuchadas y transformadas.
Gracias
Lourdes La Calle
Posted at 09:48h, 19 septiembreMuchas gracias Martha por tus palabras. La calidad de nuestras relaciones indican nuestro grado de bienestar emocional en gran parte. Si fueramos consciente de esto prestarìamos mucha más atenciòn a nuestra forma de escuchar. NO hay mejor regalo que podamos hacer a alguien que una buena escucha. Estamos diciendole: te quiero, eres importante para mì y la relaciòn se profundiza. Un abrazo.