Cuando yo inicié los entrenamientos y sesiones individuales con Lourdes hacía un año que me había separado.
A pesar de que la decisión la había tomado yo mis sentimientos eran ambivalentes, por un lado, me sentía liberada en algunos aspectos y de otra parte estaba perdida, con un gran sentimiento de culpa.
La situación me sobrepasaba y no sabía cómo afrontarla para salir. Sentía que no disponía de herramientas, y, mi autoestima, energía, y estado de ánimo estaban por los suelos.
Mi familia me apoyaba y sin embargo me sentía muy sola, sin rumbo, sin fuerzas para tomar las riendas de mi vida.
En el trabajo descubrí mi dificultad para poner límites, a darme cuenta del lado amable que mostraba y de lo que realmente guardaba en mi interior que poco a poco fue saliendo.
Como daba más valor a lo que los demás opinaban y hacia cosas que realmente no quería. Yo complacía estaba acostumbrada a ello, todo con tal de que no hubiera problemas. Fui aprendiendo a dejarme llevar por lo que mis sentimientos me decían, algo que jamás había tenido en cuenta.
Me fui sintiendo más segura Lourdes me ayudó a tomar “mi bastón de mando”, a saber, que sólo yo soy responsable de mi vida y que además soy capaz de llevarlo. El día que lo descubrí fue un gran acontecimiento para mí y sentí una gran tranquilidad. Soy y solo yo soy la responsable de mí felicidad. Había dejado de ser víctima.
Otro momento crucial fue darme cuenta de que los límites me los pongo yo misma al igual que los obstáculos. Solo cuando lo he visto “con mis propios ojos” he sido capaz de actuar en otra dirección.
En mi memoria han quedado impresos momentos y experiencias decisivas, herramientas que sigo utilizando en momentos concretos de mi día a día.
En mi forma de ver la vida se han producido muchos cambios. Ahora estoy contenta y satisfecha incluso he encontrado una pareja, algo entonces para mí impensable.
Te sigo de cerca y me aportan muchos tus artículos. Me encanta participar en las cosas que haces pues siempre descubro algo que en ese momento necesito.
Me diste y me das mucha paz, serenidad, admiro el amor con el que vives tu trabajo y lo transmites en tus sesiones y te lo agradezco muchísimo.
Sentirme escuchada y disfrutar de tu implicación y profesionalidad para mí ha sido maravilloso. Sin duda a quien esté viviendo un momento difícil se lo recomiendo.
Gracias por haberme acompañado a descubrir a la Almudena que llevaba dentro. Más fuerte, más capaz, más serena, generosa, decidida, alegre y valiosa.
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