
Si eres de esas personas que se preocupa por todo, que ante los obstáculos que nos presenta la vida te paralizas y no sabes como continuar avanzando… necesitas aprender a relativizar y tener una actitud positiva.
Todos tenemos problemas. Graves, menos graves, urgentes o importantes. Ninguna persona se salva de ellos. Cuando se nos presenta uno, intentamos lidiar con ellos de la mejor manera que sabemos.
Unas veces intentamos ignorarlo, hacer como si no pasara nada, haciendo muchas veces con esto que el problema se haga más y más grande.
Otras, el problema se convierte en el centro de nuestra vida y no hacemos nada sin tenerlo siempre presente.
Hoy quiero enseñarte a darle la importancia en su justa medida y que puedas tomar mejores decisiones en tu vida.
Lo que para ti es un problema, para otro es una oportunidad
Lo sé. Hay momentos en los que la vida nos pone por delante obstáculos que parecen imposibles de superar. Situaciones muy difíciles, injustas o con conflictos muy muy graves. Pero, como todo en esta vida, es algo de lo que tenemos que aprender.
Muchas de estas situaciones no están bajo tu control. No depende de ti que haya pasado, ni la solución que pueda encontrarse. Sin embargo, dejarte vencer no es la salida, y mucho menos dejar que los pensamientos que estas situaciones te causan se apoderen de tu vida.
Por lo tanto, ante una situación así, puedes aprender a ver la oportunidad. Puede ser la oportunidad de ver hasta dónde eres capaz de llegar, la oportunidad de crecer en algún área de tu vida o la de resurgir de tus cenizas.
Y esto solo se consigue si eres capaz de darle la importancia que se merece a esta situación, es decir, relativizando y mirando el lado positivo que puede que no estes contemplando..
Tu bienestar depende solo y exclusivamente de ti, y tú tienes la capacidad de enfrentarte a los problemas dándole el poder que estos se merecen.
¿Cómo relativizar un problema?
Para poder relativizar tus problemas, puedes apoyarte en muchas técnicas que te ayudarán a ver las cosas desde otra perspectiva.
Cuando cambias tu manera de ver la situación, todo mejora. Y, especialmente, el problema deja de ser tan problema.
Aquí van unos cuantos consejos para que puedas aprender a relativizar:
1.Piensa en lo que le aconsejarías a otra persona que estuviera pasando por esto.
Puede ser que si un amigo estuviera pasando por lo mismo que tú, le intentarías aconsejar una serie de cosas que ahora mismo estás pasando por alto. Por ello, reflexiona y piensa lo que le dirías a otra persona con el problema que te está atormentando ahora.
Cuando lo tengas, es tan sencillo como decírtelo a ti mismo. Puede ser, sencillamente, una frase reconfortante como “Todo va a salir bien”.
2. Respira hondo 3 veces.
La respiración es muy importante y, sin embargo, nos olvidamos de ella por completo. Sin embargo, cuando respiramos profundamente oxigenamos nuestro cerebro y también todas las células del cuerpo. Te ayudará ver nuevas salidas y a sentirte en calma.
3. Mira las cosas desde fuera
Ver las cosas desde fuera es lo que conocemos normalmente como disociación. Puedes imaginarte ahora mismo como el protagonista de una película en el que tú eres el espectador.
Mira el problema desde fuera y piensa en su importancia real. ¿Cómo te imaginas el final de esa historia? Exacto, tendrá un final y seguramente será feliz. No te preocupes tanto.
4. Piensa en lo peor que podría ocurrir
¿Se acabará el mundo después de esto? Vale, sé que esta frase ya la has oído demasiadas veces. Piensa en lo peor lo peor lo peor que podría pasar. ¿Terminarás viviendo debajo de un puente? Probablemente esto no ocurra. Piensa en cualquier catástrofe que pueda ocurrir después de esto y después, valorala. Seguramente las consecuencias no harán que el Mundo se pare.
5. Enfócate en lo que te fortalece.
Si contemplas cada problema como una oportunidad podrás aprender y avanzar, siempre que puedas centrarte en en el lado bueno del problema. El “No hay bien que por mal no venga” es completamente cierto, créeme.
Si buscas encontrarás el regalo oculto que te trae cada situación más o menos complicada. Solo tienes que querer mirarlo.
6. Si hoy fuera el último día de tu vida
¿Pensarías que es tan grave tu problema? Si justo ahora empezara una cuenta atrás para vivir tus últimas 24 horas, el problema seguramente pasaría a un segundo plano, ¿verdad?
Muchas veces nos cegamos con que la vida va mucho más allá que los problemas que nos perturban y dejamos de valorar lo realmente importante.
Para mí, lo importante es mirarme cada día al espejo y saber que lo estoy haciendo lo mejor posible, que tengo el cariño de los míos, que soy afortunada por tener un plato caliente cada día y que puedo caminar bajo el sol, teniendo el privilegio de sentirme viva.
Creo que, después de saber lo que es realmente importante para ti, los problemas serán menos importantes. Ocúpate de ellos desde la perspectiva adecuada: dándoles la prioridad que merecen y preocupándote por lo realmente maravilloso de tu vida.
Espero que estas técnicas te ayuden a superar los obstáculos de una manera más positiva y, con eso, empieces a cambiar totalmente tu actitud de vida.
Si estos consejos te han servido para hacerte pensar, me gustaría que me dejaras aquí abajo un comentario contándome las consecuencias de pensar tanto en las cosas y, por supuesto, que compartieras este artículo para que otras personas consigan aprender a relativizar.
4 Comentarios
Maria
Posted at 12:47h, 20 abrilMuy buenos tus consejos, es cierto que nos olvidamos de respirar y hasta de enfocar bien los problemas..
Me ha gustado todo los que dices y tienes mucha razón..
Saludos y gracias por tus consejos tan buenos.
Lourdes La Calle
Posted at 00:13h, 21 abrilGracias a tí por tus palabras María.
Me animan a seguir trabajando, esta es mi mayor recompensa.
Un saludo muy cariñoso.
Mercedes
Posted at 12:57h, 20 abrilSon consejos sabios , es verdad a veces nos ocupamos buscando soluciones a cosas que después nos damos cuenta de no tenían tanta importancia.
Lourdes La Calle
Posted at 00:18h, 21 abrilGracias por tu correo. Ya sabes, a ponerlos en prática!.
Solemos olvidarlo y sin acción no hay cambio.
Un saludo muy cariñoso
Lourdes