Los frenos emocionales que no te dejan emprender

frenos emocionales

Lo recuerdo como si hubiera sido ayer. El día que tomé la decisión de crear mi proyecto, descubrí lo que significaban realmente los frenos emocionales.  

Si sabes algo de mi historia, sabrás que pasé de tenerlo todo, de manera literal, a no tener nada. Después de mi separación me encontré con un camino que parecía estar lleno de zarzas, sin nadie que me ayudara a resolver ninguno de mis asuntos.

Justo en ese momento, cuando tomé serenamente la decisión de volver a coger las riendas de mi vida, sentí miedo.

Miedo de volver a fracasar, de no tener los conocimientos necesarios, de no saber cómo gestionar determinadas situaciones… ¿te suenan algunos de estos miedos?

Detrás de cada negocio se esconden un sinfín de emociones, y por supuesto, muchos frenos emocionales. Hoy te quiero contar los más frecuentes y cómo puedes resolverlos.

Porque todos, todos, tenemos frenos emocionales. Lo importante es saber cómo gestionarlos correctamente para poder emprender nuestro propio negocio.

Lo que realmente esconde el miedo

El miedo es el primer freno emocional nada más salir de tu zona de confort. Por definición, el miedo no es más que la anticipación a un dolor que, en muchas ocasiones, nunca llega.

Tu cerebro lo único que quiere es protegerte. No quiere volver a verte pasarlo mal, y te avisa de los posibles peligros. Esto, visto fuera de contexto, es todo una ventaja. Ante un peligro, tu mecanismo de huida se activa y te salvas.

Pero dentro del contexto del emprendedor, el miedo esconde matices negativos. Puedes tenerle miedo a no ser lo suficientemente bueno en lo que haces. De esta manera, escondido bajo este freno emocional, nunca saldrá todo lo bueno que llevas dentro.

Y tal vez, si no existiera ese miedo, podrías llegar con tu trabajo a cambiar la vida de muchas personas. ¿No te parece eso ser lo suficientemente bueno?

Otro miedo muy frecuente es el del “qué van a decir de mí si hago X o Y cosa”. Ese pánico que tienen algunos a exponerse, incluso cuando su trabajo es bueno, esconde detrás el miedo a las críticas.

Si tu negocio es digital, este miedo puede ser mayor aún. Es muy fácil alcanzar, y de una manera realmente sencilla, muchísima visibilidad.

Todas las personas que entran a tu casa virtual, a tus redes sociales o que reciben tus emails son, al fin y al cabo, personas que al igual que tú, tienen sus luces y sus sombras.

Saber encajar correctamente una crítica constructiva, recibida de alguien que lo hace con la mejor intención del mundo, conseguirá que tu miedo a exponerte se haga cada vez más pequeña.

Y para todas esas críticas dañinas, recibidas de personas con muy mala fe, aceite para que resbalen. No puedes dejar de mostrar lo valioso que eres por unas cuantas personas grises repartidas por el mundo.

El miedo a recibir es otro freno con el que me suelo encontrar muy a menudo. Nos cuesta mucho aceptar que merecemos recibir, al igual que nosotros entregamos una parte a otro.

Cuando este freno emocional se encuentra activo, entramos en conflicto con el dinero. No puedes olvidar que, cuando emprendes, tienes que tener una mentalidad de empresario: el fin de tu proyecto debe ser el de ganar dinero. Y si crees que no mereces recibir ingresos por el trabajo que haces, tenemos un problema y muy grande.

Analiza bien qué se esconde detrás de todo esto: seguramente se encuentren otro tipo de miedos o de carencias que consiguen que te creas que no eres digno de recibir.

¿Te suena la falta de tiempo? “No emprendo porque no tengo tiempo. Yo ya trabajo 8 horas y no me queda ni una para dedicarle al proyecto. Necesito cuidar de los míos y eso me quita las horas todos los días.”

Cuando escucho este tipo de frases, lo único que pienso es: excusas. Porque cuando una persona quiere hacer algo, busca el tiempo y la forma de conseguirlo. Aunque sea una hora cada día. Aunque sea levantándote antes o acostándote después.

Y detrás de estas excusas, como te estarás imaginando, se esconde casi seguro el miedo. Hay algo a lo que tienes miedo y pones la falta de tiempo como escudo anti-peligro.

Si es tu caso, reflexiona sobre ello.

Por último, un freno emocional presente en casi todos los emprendedores, es la coherencia. Cuando lo que dices, piensas, sientes y haces no coinciden, echas el freno. Y por más que quieras seguir para adelante, lo harás con el freno puesto.

Necesitas encontrar coherencia en cada área de tu vida. Y por supuesto, tu negocio no va a ser menos. Si cualquiera de sus rincones no resuenan contigo, estarás actuando en incoherencia.

Porque no importa que quieras ganar dinero y con ello empieces acciones que no son acordes con lo que realmente sientes. Tarde o temprano, te estancarás.

Porque puede que hagas determinadas acciones para conseguir cualquier resultado, si este no resuena con lo que realmente piensas, te bloquearás.

Actuar en coherencia en el mundo del emprendimiento es esencial si quieres soltar el freno emocional de la incongruencia.

Pasa a la acción: suelta los frenos emocionales que no te dejan emprender

Después de este breve repaso a los frenos emocionales más comunes, toca pasar a la acción.

Coge un papel y un boli y apunta todo lo que crees que te está frenando en este momento. Hazlo sin censura. Apunta los miedos que te vengan a la cabeza, por ejemplo miedo a no generar suficientes ingresos, miedo a exponerme públicamente, miedo a no conseguir nuevos clientes o incluso miedo a vender un determinado producto. Lo que sea.

Cuando ya tengas tu lista preparada, analiza lo que hay detrás de cada miedo. ¿Te frena el miedo a no generar suficientes ingresos? Entonces, tienes miedo a vender. ¿Por qué tienes miedo a vender? Porque crees que tu trabajo no es lo suficientemente bueno. ¿Por qué crees que no lo es? Porque un día recibí una crítica que no supiste encajar.

¡Exacto! Hay que buscar lo que hay detrás para llegar al verdadero origen. Y desde allí, trabajar desde abajo para ir escalando en cada uno de tus frenos, hasta que logres eliminarlos de manera definitiva.

Recuerda que los frenos emocionales están ahí para enriquecer tu camino y convertirte en una mejor versión, tanto personal como profesionalmente.

Aprende a detectarlos y a analizarlos para convertir tus puntos débiles en los más fuertes.

¿Cuáles crees que son los frenos emocionales que te acompañan siempre? Te espero aquí abajo, en los comentarios. 

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2 Comentarios
  • Abraham
    Posted at 13:22h, 23 marzo Responder

    Excelente articulo claro y pragmatico. Me es de mucha ayuda

    • Lourdes La Calle
      Posted at 20:51h, 24 marzo Responder

      Muchas gracias Abraham, me alegro te haya aportado claridad.
      Estoy a tu disposiciòn para cuanto necesites.
      Un saludo muy cariñoso.

      Lourdes La Calle

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