El Perdón y El Amor

El Óxigeno Que Nos Da La Vida

El pasado lunes día 11 asistí al emotivo homenaje que la plantilla del Instituto Hune daba a Joaquina Fernández, su presidenta, recién fallecida.

Ni que decir de los testimonios de las numerosas personas que al Teatro Alcázar acudieron para brindarle su último homenaje y demostrarle su infinito agradecimiento, entre las que me encontraba.

Se dijeron muchas cosas y mensajes transmitidos por ella aún en este mundo, pero a mí me movilizó algo en lo que yo resumo quizás la asignatura pendiente más importante en el ser humano.

La capacidad de perdonar y transformar la energía de rabia o/y resentimiento en perdón y amor. Si has oído bien, pasar de la rabia al amor a través del perdón. Un camino seguro hacia la transformación, hacia el bienestar, hacia la paz, hacia una convivencia pacífica, hacia unas relaciones nutritivas en lugar de destructivas y tóxicas, de esclavitud, conflictos y malestar.

Si fuéramos capaces de tener presente esto en nuestras vidas y hacer el ejercicio profundo de aceptación, comprensión, ponernos en el lugar del otro y entender en algo qué pudo llevarle a hacer tal cosa u otra y a pesar de los pesares poder realizar un acto de amor puro en el que perdonar y aprender, en el que perdonar y seguir nuestro camino, en el que perdonar con el corazón, en el que deshacernos de nuestro enfado para dejar paso a que aflore el amor que llevamos dentro y que tiene la capacidad de hacer que los temporales amainen, que terminen en tablas las batallas, que se incluya a los excluidos, y que las lágrimas se vuelvan sonrisas.

Si fuéramos capaces de escuchar lo que tienen que decirnos, si fuéramos capaces de expresarnos sin herir, si no nos guardáramos los rencores y pudiéramos ponernos en la piel del otro, si un abrazo fuera la firma de todos los encuentros y nunca diéramos por terminado nada que no termine de este modo.

Si supiéramos decir de corazón “lo siento”. Nuestro mundo sería una maravilla.

Si fuéramos capaces de perdonarnos y amarnos, comprendernos y desterrar nuestra exigencia, o tiranía, sencillamente empezar a actuar de otra manera para recibir otras respuestas. Decir “NO”, “Basta Ya” o “esto no lo voy a permitir” y no olvidar nunca amarnos y ser compasivos con nosotros.

Nos sentiríamos realmente en paz y eso que esta tan de moda como es “dejarse fluir”, sería una posibilidad real.

Si identificáramos porqué nos sentimos tristes, o paralizados de miedo y supiéramos detectarlo en el otro podríamos no tomarnos como algo personal lo que dicen o hacen y perdonar. No es nuestro el asunto es de ellos, es algo que aún no han podido resolver y lo proyectan en nosotros.

Si no juzgaremos y actuaremos como si cada persona fuera la más importante del mundo, lo que recibiríamos a cambio sería muy diferente, tambien nuestros pueblos y ciudades.

Si aprendiéramos de una vez por todas que nuestros pesares vienen de la separación, de la distancia, de la desvinculación, del desacuerdo y pusiéramos el pegamento del perdón y el amor o el amor y el perdón.

El resultado de adquirir esta habilidad y convertirla en nuestra forma de actuar es desenterrar el tesoro, dar con la varita mágica que todo lo convierte en un poema de amor.

En el pecho se me movió algo el otro día con las palabras de Joaquina que espero tener presente en mi corazón y en mi cabeza mucho tiempo para poder ponerlo en práctica y enseñarlo: Perdón y Amor.

El  Que Nos Sabe Perdonar No Sabe Amar​ (M. Luther King)

Eso es lo que he aprendido y quiero transmitirte en mi formación Descubre Tu Poder que abre su puertas en formato online y presencial. Quedo a tu disposición.

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1 Comment
  • Karina
    Posted at 20:01h, 16 septiembre Responder

    Hola Lourdes, me ha gustado mucho el articulo y me viene muy bien en este momento recordar como el perdón es la llave para pasar de la ira al amor. Gracias por compartir!

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