Botiquìn Emocional I

Quiero Separarme y NO SOY CAPAZ

​4 Expertos del Desarrollo Personal

Te dan 3 SUPERCONSEJOS

¿Estás pensando en separarte o acabas de hacerlo? Lee este manual de PRIMEROS AUXILIOS

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​zonamindful.com                                                           Me llamo Ana Costa y mi misiòn es ayudarte a que escuches tu voz  interior, a que seas fiel a tí misma, a que descubras quien eres, quién quieres SER y què vida quieres llevar.

A alguien que está sintiendo desde lo más hondo de su corazón que quiere separarse, pero, no encuentra la fuerza y el coraje para hacerlo, le diría:

1) Retírate durante unas horas, o si puedes, durante unos días a un lugar tranquilo, apartado y solitario que te inspire calma y paz. Si puede ser, que sea un lugar en contacto con la Naturaleza, cerca del bosque, del campo, o del mar. Pasa un tiempo a solas contigo, haciendo cosas agradables y tranquilas, que te hagan sentir bien. Puede ser cocinar, leer, tejer, pasear, hacer fotos, recoger objetos naturales que te inspiren como conchas, piedras, flores, piñas, hojas secas… Encuentra lo que te apetece hacer y, simplemente, hazlo. Se trata de pasar tiempo contigo y con tus sentimientos y de permitirte sentirlos y aceptarlos.

Resérvate un rato largo solo para ti. Siéntate a solas en un lugar en el que te sientas cómoda y tranquila. Cierra los ojos y realiza un par de respiraciones lentas y profundas. Y ahora, visualízate a ti misma dentro de 5 años, pero, en dos situaciones diferentes:

· En la primera situación, te ves a ti misma separada de quien ahora sigue siendo tu pareja. Ya no estás atada a esta persona. Eres libre y tu vida ya no está ligada a la de ella. ¿Cómo es tu vida ahora? ¿A qué te dedicas? ¿Cómo te sientes en esta nueva vida? Intenta ver y sentir esta situación dentro de ti con todo lujo de detalles y observa qué sientes en tu corazón, en lo más hondo de ti, cuando la visualizas. Esta visión ¿te aporta calma, paz y tranquilidad o todo lo contrario? ¿Te hace sentir bien o te hace sentir mal?

· Ahora, repite la misma visualización, pero, esta vez te ves a ti misma aún en esta relación. No te separaste y te ves a ti misma y a tu vida con tu actual pareja 5 años después. ¿Cómo te sientes? ¿Qué sensaciones despierta esa visualización en ti? ¿Qué te aporta? ¿Sientes paz o desasosiego? ¿Te sientes bien o te sientes mal?

Cuando acabes ambas visualizaciones, decide cómo quieres estar dentro de 5 años y comprométete a honrar y a cuidar lo que tu corazón elija.

Y ahora que ya lo tienes claro, ¿qué pequeños pasos vas a empezar a dar a partir de este preciso momento para conseguirlo?

2) Pregúntate a ti misma:

· Esta relación que tengo ahora ¿me hace crecer o, por el contrario, me hace sentir cada vez más pequeña?

· En esta relación ¿puedo ser mi mejor yo? ¿Puedo aportar lo mejor de mí? O, por el contrario, ¿siento que no puedo ser quien realmente soy y que tengo que renunciar a mi propia esencia para ser aceptada?

· En esta relación ¿existe la confianza, la aceptación incondicional, la comunicación, la complicidad, la atracción y admiración por el otro, el respeto y el AMOR que hace que sea única y especial? O, por el contrario, ¿todo lo anterior no está y no hay posibilidades de que esté en un futuro?

¿Y cómo respondería tu pareja a estas preguntas? ¿Qué pensaría y qué diría sobre esto?

Cuando tengas las respuestas pregúntate si tu pareja y tú no merecéis tener AMBOS en vuestras vidas una relación en la que se den esas circunstancias. Y reflexiona sobre si al continuar permaneciendo juntos, no estaréis entorpeciendo que eso se pueda dar para los dos.

¿Qué puedes hacer para conseguir que eso sea así para ambos? ¿Qué pequeños pasos puedes empezar a dar ahora mismo para solucionarlo?

3) Si realmente quieres separarte, ponle una fecha a ese hecho en un futuro que te haga sentir bien. Puede ser una semana, un mes o un año. Tú decides, sin prisas y sin auto-exigencias.

Esa fecha es simbólica, porque separarse no es algo inmediato. Es un proceso. Pero, poner esa fecha te ayudará a encaminar tus pasos y a ponerte en marcha para conseguirlo.

Y ahora, con esa fecha en mente, elabora tu plan de acción, paso a paso, para llegar a ese futuro. Puedes hacerlo desde esa fecha hacia atrás, como si bajaras una escalera, o puedes hacerlo de ahora hacia adelante, como si la subieras. Elije lo que vaya mejor contigo. A mí me ayudó pensar: ¿qué pequeño paso puedo dar hoy para acercarme a mi objetivo?

Dependerá de lo avanzada que esté tu situación para elaborar tus propios pasos, pero, es muy importante que, a cada paso, le pongas también una fecha, porque así podrás ir avanzando de una forma más clara.

Sobre todo, no te agobies y ves haciendo lo que sientas que necesitas hacer en cada momento. Se trata de escuchar lo que te dice tu voz interior y de seguirla, pero, por favor, no la confundas con el miedo. Sabrás fácilmente si es una u otra, porque el miedo te angustia y te hace sentir mal y, en cambio, tu voz interior te aporta paz y te hace sentir muy bien.

Para terminar, me gustaría decirte que, aunque dar ese paso tan importante y definitivo es algo que te da mucho miedo y que no te sientes capaz de dar, ten confianza y cree que llegará un momento en tu vida en que lo sentirás claro y lo darás. Es como la fruta madura que, cuando llega su momento y está preparada, cae del árbol.

Y, una vez que eso ocurra, al principio sentirás que te has lanzado al vacío y que no hay tierra bajo tus pies, o que estás en un túnel oscuro y largo sin final. Es normal, sentirse así, pero no te preocupes. Al final del túnel está la luz y para ti también llegará. Y, después de superarlo, serás más fuerte y te sentirás bien y en paz, porque habrás sido honesta y coherente contigo y con tus sentimientos. Y dentro de un futuro, podrás verlo con gratitud y paz, como un gran aprendizaje que te aportó crecimiento, madurez y sabiduría.

cristinaviartola.com                                                  Autoestima y Salud Emocional con                Cristina Viartola:  Mi Misión es ayudar a personas que se sienten inseguras a construir una autoestima fuerte y conseguir toda la confianza que necesitan para vivir con alegría y plenitud.

La experiencia de dejar a alguien siempre ha sido difícil y dolorosa para mí, por lo que entiendo perfectamente las dudas y la angustia que sienten mis pacientes cuando me cuentan que se están planteando dejar a su pareja.

Tanto en lo personal como en lo profesional, he comprobado que cuando alguien ya está en el punto en el que siente que “ya no puede más” o que ya ha “quemado todos los cartuchos”, si predominan la angustia, la culpa o una sensación de despersonalización… poco hay ya que se pueda hacer para salvar la relación. Y al mismo tiempo, es normal que surjan muchos miedos: al “qué pasará después”, a “no voy a encontrar a otra persona”, al dolor… sentimientos perfectamente normales sobre todo cuando hablamos de parejas de larga duración.

En mi práctica profesional acompaño a la persona en la comprensión de ese movimiento interno que se está generando, de modo que pueda resolverlo de acuerdo a sus necesidades, idiosincrasia e historia de la relación. Desde luego cada caso es un mundo y me gusta ser muy respetuosa con la experiencia de la persona. Pero en general, para ayudar a alguien a tomar y afrontar la decisión de separarse le diría estas tres cosas:

1. Para la toma de la decisión, conéctate con lo que sientes por dentro, en tu cuerpo, más allá de lo mental. Mira a ver cómo resuenan dentro de ti estas preguntas y sé sincera contigo misma.

“¿Sientes que puedes hacer algo más para que la relación funcione?”

“¿Si él/ella cambiara, seguirías en la relación?”

“Si imaginas tu vida dentro de diez años… ¿está esta persona en ella?”

Cuando la respuesta a estas preguntas es no… ha llegado el momento de ser valiente y asumir tu realidad interna.

2. El siguiente paso es aceptar lo que estás sintiendo: no te pelees con ello, no eres mala persona aunque ahora mismo tú te sientas así. A veces, los sentimientos cambian y tienes derecho a que sea así. Si lo que se te mueve es culpa porque sientes que vas a hacer daño al otro, recuerda la canción de REM… “Everybody hurts”. Perdónate, trata de ser amable contigo misma. ¡Tienes derecho a rehacer tu vida!

Para ayudarte, imagina que estás viendo una película en la que la protagonista se encuentra en tu misma situación… ¿qué le dirías?

3. La vida no se acaba después de romper una relación de pareja. Y créeme… esto lo sé por experiencia. Sé que parece muy difícil de imaginar, pero las rupturas son oportunidades para redescubrirte como persona y abrirte a nuevas experiencias que te enriquecerán y ayudarán a crecer. Confía en la vida, en tu intuición y en las personas que te quieren y aceptan tal y como eres. Date el tiempo que necesites para elaborar tu duelo y recuerda que… ¡TODO PASA!

www.omniareikiinstiute.com

www.omniareikiinstitute.com                                                                                                                            Ernest Guirao Fundador de Omnia Reiki Institute y creador del sistema de Reiki  denominado OmniaReiki. Un sistema integrado adaptado a los cambios energéticos actuales y que propone una actualización de los más eficaces sistemas de transmisión de energía tradicionales.            

El proceso en que estás sumergida actualmente es uno de los momentos vitales donde vas a requerir más energía vital y ha hacer un buen uso de ella, para muchas cosas, desde poder sobrellevar emociones varias que emergerán como la ira, la rabia, la frustración, la pena, la tristeza, como las acciones habituales que se desprenden de un proceso de esta índole como; tomar decisiones, desapegos, duelos varios, traslados, papeleos, miedos al cambio a la nueva etapa, etc.

Afrontar todas estas actividades con un nivel alto de energía vital te permitirá un proceso más armonioso y eficiente, manteniendo la objetividad y claridad mental. Y desde ahí, seguro que dentro que es una situación de ruptura la perspectiva será más positiva.

La energía vital y la positividad van de la mano, al igual que la falta de energía y la negatividad también.

Conseguir y mantener este nivel de energía te permitirá realizar un proceso de duelo sin demasiados altos y bajos bloqueantes. Sentirte vital te da discernimiento, esperanza y valor para afrontar esta etapa de una forma productiva y amable para ti, sin engancharte en emociones corrompidas como el rencor, la culpa, la desesperación o la ansiedad etc. Te interesa pasar página de la mejor manera posible.

Entonces, te preguntaras ¿cómo subir mis niveles de energía vital en este proceso tan exigente? O ¿cómo cambiar mi visión pesimista y auto-destructiva?

1. Las emociones de baja calidad moral y ética corrompen la energía vital, y te dejan por el suelo. A parte, te generaran unas sinergias en tu proceso que aún lo pueden complicar más. Escoge siempre que puedas la ecuanimidad y la objetividad. Sé que estás dolida, pero TODO ESTÁ CONECTADO, tus pensamientos no caen en cajón vacío. A parte de desajustar todo tu organismo hasta llevarte a la enfermedad, generan resonancias.

2. Desea lo mejor para todos en este proceso de divorcio. Y el proceso se facilitará. Verás sinergias muy positivas y casi mágicas.

3. Ten fe y gratitud. Tus pensamientos y emociones construyen realidades. La decisión tomada ya está en manos del universo. Éste (universo) está moviendo las fichas para ayudarte en tus objetivos. Aún que te cueste creer, sólo tienes que esperar lo mejor. Dale la oportunidad. Mantente firme internamente y pronto verás las sincronicidades que te ayudarán a entender que no estás sola, y que puede ser todo más fácil y positivo. Ábrete a recibir ayuda y vendrá. Tú también la mereces.

4. Acude habitualmente a lugares que tengan buena energía y recárgate: parques, montaña, mar. También puedes recibir sesiones de terapias bio-energéticas que potencian la energía vital como el Reiki.

franciscogutierrez.com                                                                                                                                         Soy Francisco Javier Gutiérrez y me dedico a mejorar la comunicación y fortalecer los vínculos con tu pareja, ayudándote a buscar dentro de ti aquello que crees que falta en tu relación.   

1. Acepta lo que te está pasando

Las relaciones representan tu mayor desafío como persona pues solo en la relación con los demás puedes ver los problemas no resueltos que aún existen en tu mente.

Sentirse atrapada en una relación de pareja que quieres abandonar no es una situación fácil de sobrellevar, pero eso no significa que estés en el lugar equivocado.

Cuando piensas que no haces lo correcto es porque has aprendido que la existencia es buscar y mantener los momentos agradables y huir de aquellas vivencias que te causan malestar y sufrimiento.

Date cuenta de que tus sentimientos son los únicos que pueden indicarte que no estás allí donde quieres estar, pero si quieres huir de esa situación dolorosa primero tienes que observar el malestar y sostener el dolor.

Por eso digo que estás en el sitio adecuado cuando quieres salir de una relación y no sabes cómo hacerlo. Cuando te das cuenta de lo que sientes, y empiezas a observarlo de forma consciente, estás cambiando tu realidad.

2. Asume tu responsabilidad

Todo lo que aparece en tu experiencia refleja aquello que crees acerca de ti misma.

Asume tu responsabilidad respecto a lo que estás sintiendo en esa relación que quieres romper y no le eches la culpa al otro o a las circunstancias.

Observa de qué manera estás negando lo que ocurre a través de la proyección en tu pareja de lo que solo es asunto tuyo.

Puedes estar acusando al otro de que no te respeta, pero tal vez seas tú quien no se respeta a sí misma porque no está poniendo límites.

Con la proyección niegas la relación causa-efecto entre lo que hay en tu mente y lo que está pasando en tu vida y en tu experiencia de pareja. Con esta negación permaneces en tu zona de seguridad y el cambio no puede producirse.

3. Abandona la zona de seguridad

Para crecer y evolucionar es preciso abandonar lo conocido.

Observa si ya te has acostumbrado al malestar de la relación y al sentimiento de victimismo que solo es una consecuencia de no asumir tu responsabilidad.

Cuando no quieres soltar una relación es posible que aún no hayas tomado conciencia de lo que esa relación conflictiva te está enseñando o aportando.

Hasta que no te des cuenta y comprendas lo que ocurre dentro de ti no llegará ese cambio que tanto anhelas.

Es como si quisieras salir del cine antes de que se acabe una película que no te hace sentir bien, pero algo te lo impide.

Tú quieres salir porque la película no te gusta, pero algo dentro de ti te dice que aún no has comprendido lo que la película tiene que enseñarte y como deseas alcanzar esa comprensión aún sigues en tu butaca.

También es posible que no quieras salir del cine porque no vas a saber qué hacer con tu tiempo cuando estés fuera.

Observa, por ejemplo, si en tu relación actual estás repitiendo un conflicto que dejaste sin resolver en tu relación anterior y es ahora cuando tienes la oportunidad de comprender aquello que no pudiste sanar en el pasado.

Una vez que has alcanzado esa toma de conciencia y ese aprendizaje, es posible que consigas una voluntad firme y consciente de terminar la relación.

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3 Comentarios
  • Ana Costa
    Posted at 22:05h, 26 enero Responder

    ¡Fabuloso este post, Lourdes!
    Me ha encantado porque, sinceramente, creo que va a aportar muchísimo valor a las personas que están atravesando ese duro trance de separarse y que, por ese motivo, necesitan toda la ayuda posible.
    Sin duda, en tu web, de la mano de una gran especialista como tú, encontrarán recursos muy útiles y valiosos.

    ¡Muchísimas gracias por invitarme a tu web, Lourdes!
    Ha sido un enorme placer poder colaborar contigo.
    Y poder hacerlo, además, de la mano de tres extraordinarios profesionales como son Cristina, Ernest y Francisco Javier, de verdad que ha sido todo un lujazo para mí 🙂

    Muchas gracias a los tres por vuestras valiosísimas aportaciones. ¡Estoy encantadísima de que mi nombre aparezca al lado de los vuestros, súper-cracks! 😉

    ¡Un abrazo enorme a los cuatro!

  • Paloma
    Posted at 20:17h, 28 enero Responder

    Muchísimas gracias a los cuatro por los consejos, llegan en el momento oportuno.
    Un fuerte abrazo a todos.
    Paloma

  • Francisco Javier Gutiérrez
    Posted at 12:13h, 02 febrero Responder

    Querida Lourdes,

    Muchas gracias por invitarme a colaborar en este valiente post.

    Después de leer con detenimiento las brillantes colaboraciones de mis compañeros, quiero dar una nueva perspectiva al asunto con esta pregunta:

    ¿Realmente quieres separarte de tu pareja?

    Mirar de frente nuestros sentimientos de malestar cuando estamos en pareja no siempre significa que debamos separarnos.

    Muchas veces la idea de la separación solo es una estrategia para fortalecer el juego de tener razón en la pareja. Cuando decimos «Yo no quiero estar contigo» debemos observar si estamos también diciendo «Yo no quiero dejar de tener razón aunque eso sacrifique mi felicidad»

    A veces, sobre todo si nuestro estilo de apego es evasivo, ante la dificultad adoptamos la estrategia de huída como una forma de evitar la propia transformación personal a la que el conflicto nos invita.

    Termino este comentario con un par de ideas que pueden enriquecer lo ya aportado:

    El mejor momento para poner fin a una relación de pareja es cuando has dejado de sentir un profundo daño emocional y tu decisión es una respuesta voluntaria y serena.

    Terminar una relación no debes entenderla como terminar con la persona que tienes a tu lado sino con el modelo de relación que tienes con ella.

    Un abrazo

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