¿Eres coherente? La disonancia cognitiva en tu día a día

Equilibra lo que dices, piensas, sientes y haces

La disonancia cognitiva no es más que ese momento en el que somos incoherentes con nosotros mismos. ¿Cuántas veces has hecho algo contrario a lo que sentías? ¿Cuántas has dicho algo diferente de lo que pensabas? Seguramente que más de una vez. 

Esta falta de sintonía entre lo que decimos, pensamos, sentimos y hacemos es lo que conocemos como disonancia cognitiva. En nuestro día a día nos encontramos con situaciones en las que es difícil ser coherentes con todo nuestro sistema interno. Es más, vivimos demasiadas situaciones de tensión que ponen en peligro nuestra salud emocional.

La llave de tu bienestar se encuentra en aprender a vivir en coherencia interna, equilibrando lo que dices, piensas, sientes y haces.

¿Cómo te afecta la disonancia cognitiva?

Teóricamente, la disonancia cognitiva es una sensación desagradable causada por mantener dos ideas contradictorias, o por la existencia de creencias que son incompatibles con lo que hacemos.

De esta manera y para que lo entiendas, si por ejemplo te has propuesto dejar un trabajo porque los valores de la empresa están en contra de los tuyos, y sin embargo sigues acudiendo día tras día, estarás actuando en disonancia.

El término de disonancia cognitiva nació de la mano de los estudios de Leon Festinger en 1957. En sus estudios, Festinger afirmaba que la mente de las personas trabaja para que los pensamientos que en ella habitan no se contradigan.

Sin embargo, esto no resulta tan sencillo. Es frecuente que nos encontremos con situaciones que no son fáciles de asimilar para nuestra mente, y por ello ponerlo en coherencia con todo nuestro sistema de valores y creencias.

Estos pensamientos contradictorios hacen que los pongamos en una balanza y nos decantemos por uno, devaluando la otra opción. Es la manera que tenemos de reafirmar la opción elegida y validar nuestra elección.

Siguiendo con el ejemplo de la idea de dejar un trabajo que detestamos y sin embargo acudir día tras día, se ve claramente el funcionamiento de la disonancia cognitiva.

En este caso, la mente de la persona pone en funcionamiento un mecanismo que intenta armonizar los pensamientos contradictorios.

En la mente de esta persona, aparecerían pensamientos como: “si dejo este trabajo, puedo quedarme sin dinero”, “para qué me voy a ir de aquí si en todos los lados al final es lo mismo”, “al final aquí no estoy tan mal”.

Estos pensamientos contradictorios con la idea de querer dejar un trabajo consiguen que vuelvan coherentes, haciendo que la persona se incline por darles la razón y decantarse por la opción de seguir en este puesto.

Sin embargo, esto no dura demasiado tiempo. En la mayoría de los casos, comenzamos a sentir el malestar por actuar de una manera contraria a lo que realmente sentimos.

Funciona igual que cuando queremos ponernos en forma y mejorar nuestra salud física. Nos apuntamos al gimnasio y comenzamos a comer bien, pero llega un día en el que nos quedamos tumbados en el sofá porque nos da pereza hacer el entrenamiento y encima…¡nos comemos un pastel de chocolate!

Después de esta situación, el malestar de no haber cumplido con nuestro propósito se hace evidente a través de la disonancia cognitiva.

Cómo lograr vivir en coherencia

Aprender a gestionar la disonancia cognitiva para vivir en coherencia será un factor fundamental para nuestra salud emocional.

En el ejemplo que te explicaba unas línea más arriba, la persona que quiere dejar su puesto de trabajo pero no lo hace, tendrá dos maneras de eliminar la disonancia.

En primer lugar, podría eliminar la raíz del conflicto: dejar el trabajo. Sin embargo, no es la única manera de gestionarlo.

Existe otro camino, que es el de eliminar la disonancia a través de la cognición. Tratar de sustituir pensamientos como “nunca conseguiré alcanzar mis sueños” por “hoy estoy más cerca de alcanzar mi objetivo” lograrán que la opción contradictoria de ir a trabajar detestando este puesto se perciba en nuestra mente como menos negativa, ayudándonos a tener una mejor salud emocional.

Por ello, si quieres conseguirlo, sigue estos pasos:

1.Identifica lo que sientes, comprendiendo lo que realmente significa.

Recuerda que no hay emociones malas. Aprende a identificarlas y a gestionarlas para que te ayuden a conocerte más a ti mismo. Aquí tienes un artículo en el que te enseño cómo funcionan tus emociones.

2. Reconoce lo que te quieren decir tus emociones y pensamientos

Saber cuál es el origen de todo, entender bien las razones por las que ocurre todo esto conseguirán que puedas gestionar los patrones que te llevan a eso una y otra vez.

3. Pasa a la acción

Toma decisiones que estén basadas en el proceso anterior, de manera consciente. Acepta que lo que estás haciendo es algo que tú has decidido libremente a través de un proceso de introspección.

La disonancia cognitiva no siempre es negativa. Aunque es cierto que la sensación de incomodidad que genera aparece para avisarnos de que no estamos actuando de manera coherente, en ocasiones puede sernos de gran ayuda.

Cuando hacemos algo de manera incongruente, nuestro sistema de justificación interno se activa. Los pensamientos contradictorios comienzan a aparecer, y finalmente nuestra mente lanza un juicio de valor, sentenciando la validez de todos ellos.

Sin embargo, en ocasiones de alto peligro emocional, como podría ser un despido, solemos justificarnos con frases como “en realidad no estaba tan bien”, cuando por dentro sentimos una profunda rabia. Este tipo de reacciones nos puede ayudar a mantener la estabilidad que necesitamos en estos casos, pero siempre y cuando sea con un límite y control: no podemos caer en el autoengaño.

Necesitamos realizar una correcta gestión emocional, reconocer las disonancias cognitivas que se encuentran activas en nuestro día a día y mantener una congruencia en nuestro “sentir-pensar-actuar” para vivir en paz y armonía.

¿Has detectado disonancias cognitivas en tu vida? ¿Cómo tratas de gestionarlas?

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