Me siento Culpable pero… ¿Para Qué Me sirve la Culpa? Aquí Encontraràs Otras Alternativas
Últimamente me encuentro en mis sesiones a personas que se sienten culpables. Culpables de no haber estado a la altura de lo que otros esperaban de ellas.
Es posible que hayas oído tantas veces culpabilizarte de asuntos que no te pertenecìan y que otros han proyectado en tì, que te lo has creido.
De verdad culpabilizarte no beneficia a nadie, ni arregla nada. Ni a los que descargan su responsabilidad en terceros ni a los que considerándose culpables no avanzan con estos sentimientos.
Pero... ¿A la altura de quien tenemos que estar?
Yo diría a la nuestra propia. La peor de las culpas es la que sentimos cuando sabemos en lo màs profundo de nosotros que estamos haciendo algo con lo que nuestro corazón no está de acuerdo.
Cuando sigo trabajando en un lugar que no me aporta nada y que no es lo que me gusta hacer. Cuando continuo con una pareja que me es infiel, o que me trata como si fuera inferior, cuando ya ha desaparecido el amor y lo que tengo a mi lado es un extraño.
Cuando no hago nada por cultivar mis relaciones, cuando no estoy al día de lo que pasa y tampoco aprendo nada nuevo que podría sacarme de la rutina que vivo y aportar aire fresco.
¿A quién sirve la culpa?
En qué te beneficia ese sentimiento si sigues inmóvil, sin que nada cambie. Puedes creerte incluso que eres mejor persona por sentirte culpable y con todos mis respetos esto no te fortalece. Simplemente engendra rabia, resignación que según un maestro que tuve es suicidio en gotas, en pequeñas dosis, día a día.
En cualquier caso el pasado no puedes cambiarlo. Sì, la interpretaciòn que haces de ello y el significado que le asignas, para en un futuro hacerlo diferente.
Qué pasarìa si en lugar de sentirte culpable y darte latigazos a diario decidieras tomar las riendas de tu vida y hacer realmente lo que te está pidiendo que hagas.
Si cogieras al toro por los cuernos en lugar de justificarte con “culpas” y sentirte víctima lo cual unicamte te debilta.
Pusieras el foco en todo lo que tienes, en todos tus valores, habilidades, en la fuerza y los recurso que has desarrollado para soportar lo que has vivido, en lugar de culpar o culparte, en diseñar y construir una visión que te sirviera de guía, que te hiciera de faro, de luz que alumbrara tu camino.
Identificaras lo que realmente te gusta, lo que amas y con lo que el tiempo transcurre sin enterarte y te enfocaras en ello. El presente cobraría sentido, y con ello brotaría la energía y la fuerza que hay en ti, la de las personas ambiciosas que nunca se quedan cruzadas de brazos diciendo no puedo o es que …mil excusas para vivir sintiéndote absolutamente pequeña e infeliz.
Si decidieras no dejar pasar un día y ponerte manos a la obra. ¿Qué cambiaría en tu vida cuando hayan pasado tres meses, seis, un año o tres? ¿Qué te estás perdiendo por no hacerlo? ¿Cómo de diferente sería tu vida? ¿Qué se están perdiendo tus seres queridos?
¿A quién le gusta una víctima?
A nadie, tampoco a tì.
La cuestión es que hay que tener valor y coraje para dar un paso adelante, y otro, y otro…amiga y esto da vértigo. La buena noticia es que cuando uno está a punto de caer el precipicio siempre hay algo o alguien en forma de ángel al que puedes agarrarte.
Y aparece la fuerza que necesitabas, y en el siguiente obstáculo, más motivación, más confianza, más seguridad, más alegría, más satisfacción, mejores relaciones, más éxito…etc.
Este es el camino de los responsables, no de los culpables o culpabilizadores. Mientras sigas poniendo la responsabilidad de lo que te pasa en otros, o en tì pero no hagas nada para cambiar, ellos crecerán, seguirán adelante con sus vidas, prosperarán, mientras tú sigues atascada y bloqueada, sin progresar, con el consiguiente estado emocional, triste, enfadada, quejándote, con la autoestima por los suelos…etc.
Yo no sé tú, pero yo el camino que elijo está claro.
Ahora ¿Cuál es tu elección? ¿Hasta cuando quieres seguir manteniendo el sentirte culpable? ¿Qué precio estás pagando por ello? ¿Hasta que seas mayor? ¿Terminen las carreras tus hijos o se casen? ¿Hasta que un príncipe azul venga a salvarte?
Despierta que la vida se va, y se va deprisa, y lo que hagas hoy determina tu futuro y lo peor de todo que tu sola estás amargandote el presente.
Un presente sin sentido es tiempo malgastado.
Y recuerda ¡Son los gatos los que tienen siete vidas!
Gracias por haber llegado hasta aquí. Si te ha ayudado y quieres compartir te estarè eternamente agradecida. Si quieres hacerme algún comentario o sugerencia estarè encantada de recibirlo y contestarte. Y si aùn no te has bajado mi guía gratis pincha a continuación y te la envio: “Reinventarse a partir de los 45”
Sin comentarios