¿Quieres, Pero No Te Pones En Marcha?
Ya sabes los sentimientos que provocan en ti el aislamiento y la soledad. Cómo la falta de contacto con otras personas te va haciéndote sentir más desnutrida emocionalmente hablando, cada minuto que pasa.
Y llega un momento en que te conviertes en otra persona distinta a la que eras. Te cuesta reír, no tienes ganas de nada, pierdes el interés por salir de la cueva y tu cuerpo empieza a acusar tu estado, también tu aspecto.
Sabes que habría cosas que podrías hacer, pero no haces nada. Cada idea que aparece sientes como si algo tirara de ti hacia atrás y rápidamente encuentras justificaciones para abortar cualquier intento de cambio.
Tu misma te das cuenta de que te estás volviendo aburrida que no te sientes atractiva y tus ilusiones, tus proyectos, tus ganas de cambiar el mundo y tu vida, se van disipando.
Cómo si te estuvieras haciendo mayor porque realmente eso es lo que te está pasando. La juventud no es otra cosa que la energía, la actitud, el buen el humor, las ganas de iniciar nuevas actividades, de conocer gente diferente, de ser atractivo, de divertirte…etc.
Los proyectos con los que siempre has estado soñando van perdiendo fuerza, el tiempo pasa y a tus años ya sabes que va muy deprisa.
Tus ganas de rehacer tu vida, de estar de nueva en pareja y feliz, con planes de futuro cada vez están más lejos.
Urge salir de aquí porque tú no quieres ser la persona que toda la vida te ha horrorizado. No te la voy a describir.
Y sin acción no hay cambio, sin movimiento no hay energía, con sentimientos debilitantes no hay visión de futuro, sin creer en tu capacidad no hay posibilidades, sin sacar de dentro de ti todos estos sentimientos hay parálisis o huida.
Sin modificar tu presente no hay duda cual será tu futuro, si o sí.
Creo que si algo tienes claro es que esto para ti no es lo que habías planeado, que no quieres ser la persona que eres en este momento.
Y este es un buen punto de partida reconocer que lo que tienes no te gusta.
Identificarlo y aceptarlo te pone en posición de salida y te fortalece.
Y recuerda ¡la vida se te va!
Por último te hago una pregunta.
¿Qué estás dispuesta a hacer mañana diferente?
Gracias por haber llegado hasta aquí, si te has visto reflejada y en algo te ha movilizado y lo quieres compartir te lo agradezco enormemente, no vemos pronto.
Un abrazo fuerte.
Sin comentarios