¿Quieres Volver a Oír Los Latidos De Tu Corazón?
Si hay algo en el que todos los enfoques terapéuticos están de acuerdo es en el poder del silencio. Si además ese silencio es en la naturaleza mejor que mejor.
Te revela su belleza, sus leyes, su sencillez y elegancia, su sabiduría, su fortaleza, su capacidad de adaptación, su poder de recuperación, su crecimiento y cómo todo acaba marchitándose y transformándose, su energía y su letargo, su riqueza y su falta de alimento, sus sonidos.
El silencio nos brinda la oportunidad de conectar con lo más profundo de nosotros, con aquello que nos hace falta escuchar, con lo que no funciona en nuestras vidas y necesitamos, con lo que nos duele y por qué, con lo que sentimos y para qué, con lo que nos engrandece, con lo que estamos orgullosos, con nuestras dudas y con aquello en lo que confiamos.
Nos facilita oír los susurros de nuestro corazón, dejarlo que se exprese, que por un momento prevalezca a nuestros razonamientos, justificaciones y boicoteos.
Descubrir la verdad de nuestras vidas, lo que no nos gusta, lo que no estamos dispuestos a reconocer ni asumir y por ello culpamos a otros de cosas que solo a nosotros pertenecen.
El silencio permite conectar con nuestra desconexión y llegar a territorios inexplorados, no aceptados. A fuentes de inspiración inexistentes hasta entonces. A recursos invisibles.
A la riqueza de la creatividad o de la profunda tristeza que a veces necesitamos vivir para volver a sentir el amor en toda su expresión. Ese amor pleno que solo es posible sentir con un alma silenciosa.
Podemos desconectarnos y mil veces acudir al silencio cómo vehículo para volver a casa. A lo más íntimo, a aquello que sólo allì nos es accesible.
A la aceptación de lo que sentimos, a la limpieza de llorarlo, a los beneficios de reconocerlo. Esta es la puerta que abre otros caminos donde la consciencia se hace presente, con ella la serenidad, también el compromiso de avanzar en la dirección que ese darnos cuenta nos marca.
Practicar momentos de silencio es esencial en la vida de las personas que quieran sentir paz interior y asumir la responsabilidad que nos brinda la consciencia, el indagar, el bucear en las profundidades de nuestra existencia.
Donde no hay trampa, sólo la claridad del mensaje, la necesidad de recibirlo y tomarlo para aprender, para recuperar la calma, para sonreír, para acceder a eso que llamamos equilibrio.
Es mi droga diaria, mi adicción, mi chute diario, mi hora de poder, mi fuente de optimismo, mi desayuno psicológico. También mi momento de confrontación, de encontrarme con mi miedo o la necesidad de calmar mi enfado.
La oportunidad de ver la otra cara de lo que me sucede y con ello su recompensa.
De vivir el presente, lo que me ocurre sin más. Y eso me tranquiliza, me convierte en dueña de mis actos, de mis pensamientos, de mis palabras, de las que pronuncio y las que me callo, de mi felicidad o de mi insatisfacción.
Es mi forma de volver de nuevo al cuerpo que habito. De recuperar el rumbo, la dirección correcta. Cuando descubres estos momentos nada ni nadie puede privarte de ellos, nada ni nadie puede sacarte de tu camino. A veces podemos decir a nuestros seres queridos: ahora necesito estar sola.
Ahora necesito centrarme, recuperar mi centro, mi equilibrio, necesito reconducir lo que me ha alterado, descubrir en qué me he sentido amenazada y solo en el silencio interno es posible, lejos del wasap, de la televisión, las noticias…, del ruido. Quizás más tarde pueda compartir contigo lo que siento, ahora necesito estar sola.
Es una receta que no falla, mi recomendación es que la practiques a diario.
Búsca un rato al día en el que sólo tú puedas oír tu corazón, sus latidos en silencio.
No tengas miedo, no vas a encontrar ni demonios ni extraños sólo verdades que te hacen más grande, más consciente, más responsable, más capaz y que te devuelven a la humildad, a lo pequeño, a la magia de la vida.
Hay una frase de un poeta irlandés que me encanta.
“Cuando estoy en casa todo lo que hago acaba convirtiéndose en un poema de amor”.
Esta es mi invitación que vuelvas a casa, a sentir tu cuerpo, a oír de nuevo los mensajes de tu corazón, que recuperes la conexión contigo y para ello practiques momentos de silencio, y Entrenes Tus Emociones y Descubras Tu Poder.
Porque el Silencio HABLA.
Gracias por haber llegado hasta aquì si quieres compartirlo te estarè enormemente agradecida.
Nos vemos pronto! Un abrazo.
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