
Aquì Encontrarás Por Què Enjuiciar Tus Propios Juicios Es Tàn Importante
Vamos a distinguir entre dolor y sufrimiento. El dolor tiene raíces biológicas y afecta a tu sistema nervioso. El sufrimiento es el dolor del alma y aunque tu sistema nervioso se verá afectado no tiene en él sus raíces.
El sufrimiento a diferencia del dolor surge de la interpretación que haces de lo que te ocurre, y muy particularmente de los juicios en que dichas interpretaciones descansan.
Si una persona fallece puede vivirlo cómo que su vida termina con su fallecimiento y otra puede experimentarlo como un alivio y liberación. Ambas interpretaciones descansan sombre el mismo hecho, la pérdida de una persona. El sufrimiento que genera una interpretación y otra va a ser muy diferente.
Esto abre amplios espacios de intervención desde el momento que los juicios son de naturaleza lingüística y están ligados al sufrimiento.
Modificando el juicio de lo que me sucede puedo encontrar un mecanismo muy efectivo para aliviar el sufrimiento.
Seguro que más de una vez te ha ocurrido que contemplas un enfado de una persona y piensas que lo que sucedió era una tontería y no había motivo suficiente para reaccionar de esta forma. Pues bien es un caso palpable en el que el juicio, sentido o interpretación que tú haces de lo ocurrido es diferente al suyo. A él, su propio juicio es el que le produce el enfado.
Luego lo que nos hace sufrir es el juicio que nosotros tenemos de lo que acontece.
Por supuesto no solo contribuyen al sufrimiento humano los juicios. No podemos olvidar nuestro cuerpo y nuestras emociones, ligados en un trenzado inseparable.
Tampoco digo que se pueda suprimir el sufrimiento humano. Ahora bien, sin duda no todo el sufrimiento tiene un carácter positivo, gran parte de él se puede eliminar o aminorar.
Pero en la medida que nos hacemos conscientes de la relación entre juicios y sufrimiento vamos a darle mucha importancia al carácter lingüístico del juicio.
Sentir que algo es imposible que no tiene solución alguna nos crea desesperanza Nuestro dialogo interno es si esto no es posible ¿Para qué intentarlo?.
Sentimos impotencia cuando no nos creemos capaces de conseguir algo, sabemos que los demás si pero que nosotros no.
Sensaciones de no valer suficiente, o de no merecer algo hacen que no dediquemos esfuerzo alguno para conseguirlo.
Sin embargo, cuando creemos merecer una cosa, luchamos por ella con uñas y dientes.
Esta es mi propuesta que luches por conseguir lo que te mereces, en el terreno que sea y para ello necesitas revisar y “enjuiciar tus juicios”. La diferencia es vivir amando en lugar de vivir huyendo y sufriendo. Como siempre la decisión es exclusivamente tuya.
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Gracias por haber llegado hasta aquí. Si te ha ayudado y quieres compartirlo te estaré muy agradecida. Me encantará si tienes sugerencias o temas que te interesen me los hagas llegar, prometo contestarte. Un abrazo muy fuerte.
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