Aquì Identificaràs Cómo Te Comportas Respecto a Tus Juiciosy lo que Obtienes
- 1.- ¿Vives para complacer a los demás? ¿Eres de la clase de persona que se rige por los juicios ajenos? ¿Son ellos el centro de tus actuaciones?
Esta forma de vivir no es autèntica.
Si es así, estas delegando tu existencia en los demás, en lo que esperan de ti y esta es la mejor forma de sentirte siempre insatisfecha, complacer a todos es imposible.
¿Piensas que van a pensar los demás de ti? ¿Si les gusta o no lo que haces o dices? ¿Si procede o no procede? ¿Si está bien o mal?
Cuando actúas siguiendo las expectativas de otros sientes rabia e incluso puede que te muerdas las uñas para calmarla.
Si oyes comentarios positivos a tu favor eres la mujer más feliz del mundo y sin embargo cuando estos son negativos te hunden en la miseria.
En esta situación el equilibrio no puede darse. Navegas hacia dónde los vientos te lleven.
Un modo de vivir en continuo sufrimiento. Sin darte cuento son los demás los que conducen tu rumbo y en función de tu entorno así será tu estado emocional y tu capacidad de acción.
Tu foco de atención está en ellos y no en ti y al hacerlo les estás dando más valor que a ti misma. La biblia nos dice “Ama al prójimo como a ti mismo” pero no más.
Has entregado TU PODER.
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- 2.- ¿Eres de las que piensan que tus juicios o formas de pensar son las acertadas y el resto está en un error? ¿Qué tu eres la buena y el resto los malos?
Si es así te habrás convertido en una persona rígida, intolerante y de esta forma estás cerrando puertas y posibilidades a tu existencia.
No estás considerando que en la diversidad está la riqueza. Estás perdiendo oportunidades de aprendizaje, de nutrirte de otros puntos de vista que en lugar de cerrar posibilidades y alternativas te las abran.
Tendrás problemas con tus relaciones ya que al tratar la discrepancia cómo error cualquier diferencia se convierte en motivo de confrontación. El precio a largo plazo es alto.
Al considerar tus juicios como verdaderos y los demás falsos automáticamente te sitúas en el lado del bien y a ellos en el del mal. En definitiva, te colocas en un plano superior y esto coloca al otro en uno inferior.
Para tus relaciones humanas sean de calidad es imprescindible que tus interacciones sean de igual a igual.
Al tratar los juicios cómo afirmaciones estás cerrando la posibilidad de transformación, la posibilidad de cambio y prescindiendo de la plasticidad de la vida.
- 3.- ¿Eres de las que no distingues entre juicios fundados e infundados? ¿Das credibilidad a lo primero que oyes sin pararte a reflexionar acerca de ello?
Si es así vives en una fantasía en la que no distingues què hace que obtengas los resultados que tienes.
Sufres continuas decepciones al no cumplirse tus expectativas y tienes dificultades para diseñar tu futuro.
Tu estado emocional es de euforia o resentimiento.
La incapacidad para fundar los juicios se traduce en una forma de vida infundada, sin sentido, sin faro que te guie.
Seguro que te estás preguntando ¿Cuál es la forma adecuada de vivir los juicios?
Pues te voy a contestar de forma clara y directa. Hay una cuarta manera.
La persona que vive de forma auténtica, aprende a enjuiciar sus juicios, a evaluar sus propias evaluaciones y a reexaminar sus propios valores.
Es increíble que resolvemos cuestiones fundamentales en nuestra vida en función de juicios espontáneos o que nos han transmitido sin pararnos a cuestionar sin a nosotros nos fortalecen o debilitan, sin hacerlos nuestros.
Por qué el juicio adecuado para mí es el que me fortalece, el que me hace sentir bien y aporta posibilidades a mi vida.
Puedes que estés enjuiciando que eso es egoísmo. En parte tienes razón es el significado que nos han transmitido.
Yo he enjuiciado que es ser egoísta y he llegado a otras conclusiones.
Ser egoísta es prioritario en mi vida y se traduce en encontrar todo aquello que me hace sentir en equilibrio y encontar aquello que me fortalece.
En mí, sólo tiene este efecto lo que fortalece al otro, con el límite de mi propia coherencia. Cuando yo estoy bien el resto està bien.
Muchos de los juicios aprendidos nos han ayudado y facilitado la vida enormemente otros han hecho de freno y nos han proporcionado sufrimiento.
Tu trabajo para vivir una vida auténtica es enjuiciar estos últimos, darles otro sentido y aprender de ellos para transformarlos en otros nuevos que aporten y sumen a tu vida. Con respecto a los primeros potenciarlos para que tu existencia sea lo más plena y congruente posible.
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Y congruencia, es decir, sentir y hacer lo que piensas.
Gracias por haber llegado hasta aquì. Si te ha resultado interesante y quieres compartirlo te estaré muy agradecida. Así còmo si tienes inquietudes, dudas o comentarios que quieras hacerme prometo contestarte.
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